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Monero: el manual del gato invisible

Monero: el manual del gato invisible

Esta semana ChatWallet incorporó Monero. A partir de ahora podés recibir, mandar, pedir por el chat y ver el historial desde la app; y para celebrarlo, va aquí un resumen de su historia y de su funcionamiento, con el foco en la privacidad y la autocustodia.

Monero lleva doce años siendo un experimento que casi nadie apostaba que sobreviviera. No tiene empresa, no tuvo preventa, no reparte comisiones a sus creadores y no tiene un dueño que pueda ser citado, comprado o presionado. Y es la única cadena grande donde la privacidad no es una opción que hay que activar: es la única forma de transaccionar.

Monero dentro de ChatWallet

Llegó en cuatro versiones —v3.82, v3.83, v3.84 y v3.92, entre el 22 y el 26 de octubre— y todas con la misma regla: las llaves no salen de tu teléfono.

  • Tu cuenta sale de tu misma frase. Si restaurás ChatWallet en otro teléfono, tu Monero vuelve con vos. En Mis 25 palabras tenés la cuenta en el formato estándar de Monero, para abrirla también en Feather, Cake Wallet o Monerujo.
  • Todo pasa en tu teléfono. La billetera baja los bloques de un nodo y busca tus pagos con tu llave de lectura, que nunca sale del dispositivo. Podés elegir el nodo, incluso uno propio.
  • Recibir, mandar e historial. Saldo, dirección y QR; envío con revisión previa y comisión a la vista; e historial armado en el teléfono, con quién te pagó en cada cobro y la clave de transacción en cada envío.
  • Prueba de pago verificada en la cadena. Cuando te piden Monero por el chat, la app genera una dirección distinta para ese contacto; después del pago llega la prueba y tu app la verifica: primero “en camino”, después “verificado: llegaron X XMR”. Y comprueba que el pago haya ido a una dirección tuya, así nadie puede mostrarte el pago que le hizo a otro como si fuera para vos.
  • Sin dramas de batería. La puesta al día corre solo mientras mirás la pantalla y solo con wifi: cada día sin abrir Monero son unos 28 MB.

Hay una simetría que hay que señalar: la privacidad de Monero no se apoya en que confíes en un servidor, se apoya en que puedas verificar sin poseer. Tu llave de lectura ve lo tuyo sin poder gastarlo; la prueba de pago demuestra un cobro sin exponer el resto; el nodo valida la cadena sin pedirte permiso. Es el mismo movimiento que la verificación por muestreo de PeerDAS y que la tela de confianza de Ğ1.

Lámina: el gato ninja, escondido bajo el escritorio de un oficinista, sostiene un pergamino que dice Monero

Paso 1 — Si el maestro hace trampa, robá la técnica

Monero nació de una sospecha. El protocolo CryptoNote apareció firmado por Nicolas van Saberhagen, un seudónimo sin identidad conocida, con una idea simple: la privacidad tiene que estar en la capa de consenso, no en un complemento encima. La primera moneda que lo implementó fue Bytecoin, y ahí estuvo el problema: cuando el código se hizo público, casi el 80 % de las monedas ya estaba minado en secreto.

El 18 de abril de 2014, un desarrollador que firmaba thankful_for_today bifurcó el código limpio y lanzó BitMonero. Pocas semanas después la comunidad discrepó con el rumbo que le quería imprimir y se quedó con el proyecto, que pasó a llamarse Monero: moneda en esperanto.

De ahí sale el primer principio del manual: cuando el maestro hace trampa, se le toma la técnica, se descarta el reparto y se sigue caminando.

Paso 2 — No tengas líder, no tendrás cabeza que cortar

Doce años después, Monero sigue siendo una anomalía estadística en un mercado de fundaciones y tokencitos de gobernanza:

  • cero empresas corporativas;
  • cero CEO o fundadores al mando;
  • cero ICO o preventas;
  • cero recompensas para los creadores.

El desarrollo se paga con donaciones y con un sistema de financiamiento colectivo por propuestas (el CCS), donde cualquiera propone un trabajo y la comunidad pone el dinero. Las reuniones son públicas y quedan registradas. Nadie tiene una acción ni un asiento vitalicio.

La consecuencia práctica es la que importa: no hay una oficina central que allanar. Hay código, mineros y usuarios que deciden correr un nodo.

Lámina: un hombre de traje grita por un megáfono ¡EXIJO HABLAR CON EL GERENTE DE MONERO!; el gato ninja duerme dentro de la bocina

Paso 3 — El cristal y las sombras

Bitcoin es una casa de cristal, y no por un defecto: es el diseño. Cada transacción publica el monto, la dirección de origen y la de destino, para siempre. El seudónimo protege mientras nadie conecte la dirección con una persona, y esa conexión es hoy un negocio entero: las empresas de análisis de cadena viven de agrupar direcciones y cruzar datos de exchanges.

Una vez que una dirección tuya quedó pegada a tu nombre, todo lo que haga hacia adelante queda a la vista. Y todo lo que hizo hacia atrás, también.

Monero no oculta que hubo una transacción: oculta quién la mandó, quién la recibió y cuánto fue. Eso son tres problemas distintos con tres herramientas distintas.

Lámina: a la izquierda, una casa transparente con un perro adentro y vecinos mirando con binoculares; a la derecha, un cubo negro con dos ojos brillando

Paso 4 — El jutsú de clonación (firmas de anillo)

Para gastar una moneda hay que firmar. La pregunta es cómo firmás sin decir cuál de las monedas del grupo es la tuya.

Una firma de anillo agarra tu salida real y la mezcla con quince salidas ajenas que existen de verdad en la cadena —no son inventadas, son monedas de otras personas— y produce una firma válida para el conjunto. El verificador comprueba que alguien del anillo firmó, pero no puede saber quién. Tu moneda se vuelve un gato más en una habitación llena de gatos idénticos.

Desde el 13 de agosto de 2022 el anillo es de 16 por regla de consenso: 1 salida real y 15 señuelos, igual para todas las transacciones. Antes fueron 11 (desde 2018) y, más atrás, un número que elegía el usuario, lo que permitía distinguirse por elegancia estadística. La uniformidad no es estilo: si cada transacción se parece a todas las demás, el análisis de cadena no tiene por dónde empezar.

El costo se ve en las comisiones: una firma de 16 miembros pesa más que una de 11. Monero eligió pagar ese precio.

Lámina: un policía detrás de un vidrio sostiene un cartel de WANTED con la cara del gato; enfrente, una fila de gatos idénticos levanta la mano

Paso 5 — Escondites de un solo uso (direcciones fantasma)

Tu dirección pública de Monero es una fachada: sirve para que te paguen, como el número de una casilla, y nada más.

Cuando alguien te manda dinero, el protocolo no escribe esa dirección en la cadena. Deriva, con tus claves públicas, una dirección de un solo uso: el pago queda en una salida que solo tu billetera reconoce y que no se repite nunca. Tu dirección real no aparece en ningún momento.

Queda un problema práctico: si usás la misma dirección con todo el mundo, quien te paga ve todos tus cobros juntos. De ahí las subdirecciones: una por contacto, desde la misma cuenta. En ChatWallet eso no es una opción escondida: cuando alguien te pide Monero por el chat, la app le da a cada contacto una dirección distinta, así nadie puede unir lo que cobrás de los demás.

El reverso es la llave de lectura, que permite ver tus movimientos sin poder gastarlos. Sirve para auditar: una empresa puede dársela a un contador o a un tribunal y demostrar qué entró y qué salió, sin entregar el control del dinero.

Lámina: un cartero con un paquete en un callejón; una puerta entreabierta y una pata de gato negra que saca el paquete; carteles de ABANDONADO

Paso 6 — Que nadie sepa el tamaño del botín (RingCT)

Esconder quién paga no alcanza si el monto está escrito al lado. En enero de 2017 Monero activó RingCT: el monto deja de viajar en claro y viaja como un compromiso criptográfico —un valor que se puede sumar y verificar sin revelarse— con una prueba de rango que demuestra que la cantidad no es negativa ni desborda. El nodo comprueba que la plata cuadra sin saber cuánta es.

Las pruebas de rango son la parte cara: sin ellas, cualquiera podría crear monedas de la nada. La primera generación (Borromean) era enorme. En octubre de 2018 llegaron las Bulletproofs, que redujeron el tamaño de las transacciones entre un 80 y un 90 %. En agosto de 2022 entraron las Bulletproofs+, más chicas y bastante más rápidas de verificar. Cada mejora en la prueba es una mejora directa en la comisión que paga el usuario.

Lámina: dos gatos ninja se pasan un maletín mientras un hombre se agarra la cabeza, con un cartel que dice CONTENIDO: PODRÍA SER 1 CENTAVO O 1 MILLÓN DE DÓLARES

El bug que valía todas las monedas del mundo

En febrero de 2017, mientras se discutía un esquema de firmas en la lista de criptografía, un miembro del laboratorio de investigación de Monero notó que una verificación de pruebas de rango aceptaba un caso degenerado. Bien usado, ese agujero permitía crear monedas de la nada, de forma indetectable para quien no supiera qué buscar. Afectaba a todas las criptomonedas basadas en CryptoNote.

Lo parchearon en silencio: el arreglo salió como una versión menor que decía corregir otra cosa, para no avivar el fuego mientras los nodos se actualizaban. La divulgación completa llegó el 17 de mayo de 2017, con esta frase: la comunidad verificó que la cadena de Monero nunca había sido explotada con ese bug. El mismo agujero sí se usó en Bytecoin, donde análisis públicos posteriores estimaron cientos de millones de monedas creadas de la nada.

Paso 7 — Viajá ligero y no confíes en las fábricas

Monero sostiene una regla que casi ninguna otra cadena se anima a sostener: el algoritmo de minería tiene que poder correr en una computadora común. En 2018 se detectaron ASICs en la red y se estimó que el 80 o 90 % del poder de cálculo era hardware especializado. La respuesta no fue aceptarlo: fue cambiar el algoritmo.

En noviembre de 2019 entró RandomX, diseñado para castigar el hardware dedicado. Es exigente en memoria y en operaciones que una CPU hace bien y un chip a medida hace mal, así que las granjas industriales quedaron obsoletas de un día para el otro.

Y hay una decisión que suele sorprender: a mediados de 2022 se terminó la emisión principal (unos 18,1 millones de monedas) y arrancó la emisión de cola: 0,6 XMR por bloque cada dos minutos, para siempre. Es una inflación de menos del 1 % que tiende a cero, y existe porque sin recompensa no hay mineros, y sin mineros no hay red que sostenga la privacidad de todos.

Lámina: una fila de fábricas humeantes cerradas con cadenas y un cartel de CLAUSURADO POR RandomX; en el pasto, el gato ninja mina con una placa chiquita

Paso 8 — Reíte de las recompensas sobre tu cabeza

En septiembre de 2020, la división de investigaciones criminales del IRS puso 625.000 dólares para quien construyera herramientas para rastrear Monero. El contrato se lo llevaron Chainalysis e Integra FEC, dos de las empresas de análisis de cadena más grandes del mundo.

Cinco años después no hay un método publicado que rompa la criptografía de Monero. Lo que hay es otra cosa, más aburrida y más peligrosa: análisis de cómo se eligen los señuelos, heurísticas de tiempos y, sobre todo, los puntos de contacto con el mundo regulado. Una moneda privada no te salva de un exchange con KYC ni de una casa de cambio que anota tu cara y tu documento. La privacidad de la cadena protege el movimiento; no protege el borde.

La literatura académica lo dice sin maquillaje: un trabajo de 2018 mostró que una fracción de las transacciones se podía desanonimizar con heurísticas, y un estudio de 2022 concluyó que, por ahora, Monero es rastreable solo con un esfuerzo enorme, y que probablemente sea cuestión de tiempo e inversión que eso cambie.

Lámina: un cartel de WANTED con RECOMPENSA IRS: 625.000 USD; el gato ninja toma el té leyendo el diario mientras dos detectives buscan huellas con lupa

Paso 9 — Si cierran la puerta, usá la ventana

Entre 2021 y 2025 la presión regulatoria empujó a las plataformas grandes a sacar Monero de sus listas. Binance lo deslistó el 20 de febrero de 2024; Kraken lo retiró para toda el Área Económica Europea el 31 de octubre de 2024. No cerraron por vocación: cerraron porque una moneda que sus clientes no pueden auditar les complica la licencia.

La comunidad no pidió permiso, cambió de puerta. En agosto de 2021 los atomic swaps entre Bitcoin y Monero quedaron disponibles en mainnet de la mano de COMIT: dos cadenas distintas, un intercambio sin intermediario y sin custodia, donde si una parte no cumple, la otra recupera lo suyo. En 2024 Haveno, el exchange descentralizado pensado para Monero, empezó a publicar versiones estables; hoy va por la 1.11. El comercio directo entre personas se volvió la vía normal, con el costo que tiene: menos liquidez, más fricción y más riesgo de contraparte.

También hubo una baja que dolió: LocalMonero, el mercado peer-to-peer de referencia, cerró el 7 de noviembre de 2024 después de siete años. No lo cerró un regulador: lo cerró el desgaste.

Lámina: un club con columnas y un cartel de EXCHANGES CENTRALIZADOS: BITTREX, KRAKEN, BINANCE, ¡NO SE ADMITEN GATOS!; un vigilante de traje cruza los brazos y dos gatos escapan por el techo

Paso 10 — Soportá los terremotos sin perder el equilibrio

En septiembre de 2025, el proyecto Qubic —que redirige sus recompensas de minado a comprar y quemar su propio token— apuntó su poder de cálculo hacia Monero y llegó a superar el 50 % del hashrate en varios momentos.

El 14 de septiembre de 2025, entre las 05:10 y las 06:20 UTC, minó una cadena alternativa de 20 bloques que logró huérfanar 18 bloques de la cadena canónica. Fue la reorganización más profunda de la historia de la red: 118 transacciones invalidadas y unos 36 minutos reescritos. Qubic no reclamó el ataque y no hubo robo masivo confirmado.

Conviene ser claro: no se rompió la criptografía, se reescribió el orden de los bloques. Eso no crea monedas ni revela montos, pero puede revertir un pago reciente, y por eso la recomendación fue esperar más de las 10 confirmaciones habituales antes de dar por bueno un cobro grande.

Es el punto más frágil de cualquier cadena de prueba de trabajo. La defensa no fue un botón: fue la de siempre, gente corriendo nodos y esperando confirmaciones.

Lámina: una excavadora gigante con la marca QUBIC derrumba edificios y calles partidas; el gato ninja medita de pie sobre un poste, en equilibrio

Paso 11 — Aprendé a ser tu propio banco

El 10 de julio de 2027 empieza a aplicarse el reglamento europeo contra el lavado de dinero (AMLR). Su artículo 79 prohíbe a las plataformas reguladas —los exchanges con licencia— ofrecer cuentas con monedas que impiden identificar al titular, es decir, con monedas de privacidad. La prensa lo tituló “prohibición de las privacy coins”; el texto es más preciso: obliga a las entidades obligadas, no a las personas.

Un exchange con licencia no va a poder custodiar tu Monero. Vos sí. La ley no alcanza a la autocustodia, porque la jurisdicción del Estado termina donde empieza tu criptografía: si las llaves están en tu teléfono, no hay intermediario al que exigirle nada.

Por eso la discusión sobre autocustodia dejó de ser filosófica: en dos años, guardar tus propias llaves va a ser la única forma de tener ciertas monedas en Europa sin salir del marco legal.

Lámina: a la izquierda, un tribunal con jueces y un rollo que dice LEY CONTRA GATOS INVISIBLES; a la derecha, el gato ninja duerme en una cama con una caja fuerte por base

Paso 12 — Convertite en el viento mismo (FCMP++)

Los anillos de 16 tienen un techo: 15 señuelos. Si alguien puede descartarlos —porque fueron gastados, porque siguen un patrón, porque el análisis mejora— el anillo se achica.

FCMP++ propone el salto: en lugar de esconder tu pago entre 15 salidas, esconderlo entre todas las salidas de la historia de la cadena, unos 150 millones. Dejarías de ser una aguja en un pajar para convertirte en el pajar entero. Viene con Carrot, un esquema nuevo de direcciones y transacciones.

Estado real, sin humo: no está en mainnet. Corre en una red de prueba pública —hoy la beta stressnet v3.0, publicada el 25 de septiembre de 2026— y no hay fecha de activación. En las versiones de prueba faltan cosas importantes: billeteras de solo lectura, billeteras frías, hardware wallets, multifirma y pruebas de pago. La última versión estable es la 0.18.5.4, del 16 de octubre de 2026.

La dirección está clara y el camino está a medio hacer. Como todo en este proyecto, se anuncia cuando funciona, no cuando suena bien.

Lámina: una multitud de gatos cruza las montañas como una ola; el gato ninja medita en la cima y un dron explota en el cielo

Doce años en las sombras

Monero sobrevivió a un bug que podía crear monedas infinitas, a una recompensa estatal de 625.000 dólares, a la censura de los exchanges más grandes y a una reorganización de 18 bloques. Sigue sin empresa, sin líder, sin preventa.

Lo que lo sostiene no es carisma: es una regla que no se negocia. La fungibilidad no se pide prestada. Un bitcoin que fue usado en algo que a alguien no le gusta puede valer menos, porque su historia es pública y alguien puede decidir no aceptarlo. Un monero no tiene historia que mirar: todos los moneros son iguales, y esa igualdad es lo que los hace dinero y no una lista de procedencias.

La privacidad financiera no es un lujo para los que tienen algo que ocultar. Es un derecho fundamental para los que tienen algo que proteger: el sueldo, la casa, la salud, la familia, las ideas. Y así, paso a paso, se domina el arte.

Lámina: el gato ninja camina por un sendero de adoquines hacia el sol, con cepos y redes rotulados ILE, Exchange y IRS a un lado, y dos perros atados que ladran del otro


También en inglés y francés.